.. Antoñanzas, Schoenberg, Kandinsky, Duchamp, Klimt, Wölfflin, Vela Zanetti, Rilke, Quine, Corot

Escrito por Jordi Diez:
"Me siento orgulloso y feliz de presentaros el texto que ha escrito para nosotros mi amigo Javier López-Gil Antoñanzas.
No me voy a extender mucho en presentarlo, salvo dando unas coordenadas de la labor que desempeña Javier en el mundo. Profesor de Historia del Arte, especializado en las Vanguardias, Doctor Ingeniero Industrial, y Licenciado en Derecho, ejerció también como docente en Ingeniería Química y Energía Nuclear y participó como investigador en el programa gubernamental INFO XXI para la Sociedad de la Información.
Ha escrito sobre física (Historia del átomo), pedagogía (La escuela de Summerhill), filosofía (Ontología y lenguaje), arte y crítica de artistas plásticos, etc.
Se lo pedí, y amablemente accedió. He aquí lo que nos ha escrito:

        TRANSMISIÓN DEL PROCESO CREATIVO
                                                   Javier  López-Gil  Antoñanzas.
Un grupo de artistas plásticos siente la necesidad de debatir sobre el proceso creativo y ofrecerlo al público. Dentro de su espíritu de apertura ha invitado a colaborar no sólo a otros artistas sino también a quienes sin serlo somos atraídos por el arte en cuanto a su contemplación  y su estudio; tal  es mi caso.
Van unos puntos de reflexión, unas pretendidas claves muy sintéticas, con sólo un mínimo desarrollo, que parecen esenciales para aclarar y puntualizar dominios acerca de la transmisión del proceso creativo. Puesto que en mi libro “La experiencia artística” (Ed. Gran Vía, Burgos, 2011) en el segundo capítulo he tratado de la creación y en el tercero de la contemplación, es natural que esta aportación se ciña, incluso literalmente en algunas ocasiones, a dicho texto.

I.-  Como resulta del todo ilusorio el planteo de una exposición lineal y dogmática al respecto, conviene presentar unos límites e, incluso, discutir su propio significado antes de entrar en su desarrollo. Ha escrito Félix de Azúa que ni él ni nadie tienen cosas que decir, porque las obras hablan por sí mismas o son mudas. Pero ilustra y anima saber que ello no le ha impedido la práctica de su eficaz magisterio.
Según Schoenberg la esencia de la obra estética es revelación, excede de lo racional. A pesar de ello él mismo y Kandinsky se esforzaron en aplicar la razón sobre la intuición creadora, a fin de comunicar su proceso. Ambos intentaron desvelar lo velado para que fertilizara a otros. La necesidad interior preconizada por Kandinsky fue extendida por él mismo  a su creación y  a la docencia. Una y otra vez parece sentirse obligado a justificar el salto inmenso de su obra. De ningún modo era obligación debida, sino devoción voluntaria que ofrece al espectador la obra y el proceso que le lleva a conseguirla. Es generosidad del artista que muestra su obra y la ilustra con lenguaje adicional a cuantos quieran ver y oír.

II.- Son destinatarios principales los futuros artistas, los interesados y los aprendices en toda disciplina, ya no necesariamente artística sino estética en general. Pero también lo son quienes contemplan en profundidad e interpretan las obras.  “Son los que miran los que hacen los cuadros”, exclamó Duchamp.  Argumentó el papel del espectador como determinante para situar la obra de arte en la escala de valores estéticos; cuando interpreta sus cualidades contribuye al acto creativo.
Klimt exigía ampliar el sentido del término artista, comprendiendo no sólo a creadores sino a aquellos espectadores capaces de recrear con sensibilidad y apreciar las obras.  “Para nosotros la comunidad artística significa la comunidad ideal de todos los que crean y disfrutan con lo creado”.

III.- El proceso creativo exige aludir a su producto, la obra de arte. Sin pretenderse una reducción formalista a ultranza es cierto, según Wölfflin, que  “Todo es forma en las artes plásticas”, como exponente de la vocación expansiva de la forma, en este caso Forma, entroncada como Idea platónica, manifestación de Belleza. Convenimos en que es posible la aprehensión de la Belleza, la cual no es una creación subjetiva sino un descubrimiento; una vez adquirida e impresa permite ver, reconocer e interpretar la belleza en las obras de arte.
La Forma se analiza en tanto que forma, es decir al margen de todo significado, por forzado que resulte, a efectos de estudio. La Forma se recibe y queda impresa en la estructura mental del conocimiento sensible del sujeto, donde resonará o interactuará, ya sea de modo ordinario o, en ocasiones, extraordinario.
Desde la psicología: el mecanismo psíquico de la creación artística utiliza un placer superficial como señuelo, disfraz que engaña a la censura de la conciencia. Según Vigotsky la obra de arte genera afectos conscientes e inconscientes, estos más intensos; a modo de símil caro a la biología molecular, en una supuesta  membrana separadora entre consciente e inconsciente se abren canales por donde fluye el goce y la energía a él ligada. Ofrece el autor una renovada idea de catarsis, una reacción estética al arte capaz de transformar y armonizar sentimientos contrapuestos, cuya respuesta es dicha catarsis. El arte no se reduce a mero ornamento de la vida ni a contagio de emociones,  “Libera y procesa impulsos muy complejos del organismo”.
Desde la fenomenología: las vivencias son originadas en la percepción intuitiva, y luego insertas en la conciencia del sujeto como experiencia artística, portadora de la creación. Entonces el artista se reduce a mero médium, impuesto por la obra o Forma impresa. El artista está abstraído, pero no ensimismado sino fuera de sí. Lo dijo Zweig:  ”En la creación el artista se halla fuera de sí mismo, está en su obra”.  Jiménez ha escrito:  “La función primordial del arte es hacernos ver lo que habitualmente no vemos, romper con los automatismos del sentido común para despertar en nosotros el cuestionamiento de la experiencia”. 
Desde la filosofía: resulta adecuado en grado sumo atender al concepto de razón mediadora en M. Zambrano, según glosa M. Gómez Blesa:  “La actitud reductora del racionalismo hace inhábil cualquier otro trato con aquellas manifestaciones de lo real indómitas a los esquemas conceptuales del sujeto”. Así es, la creación y la contemplación artísticas exigen “Esa especial razón que trata adecuadamente con aquel otro situado en las afueras del  Logos”.

IV.- En mi libro citado, “La experiencia artística”, se ofrecen y desarrollan similitudes de todo orden entre arte y ciencia, en tanto que ambos contienen procesos creativos, productos, contextos y líneas de argumentación muy afines. Acerca de la creación como actividad, del proceso en sí, es elocuente el estudio de las tres etapas señaladas por Poincaré. La primera, bastante precisa,  analiza los límites, campo de validez y medios. La segunda, del todo imprecisa, elimina el proceso  de la atención consciente hasta que por vías de libre asociación afloren ideas desde el subconsciente. La tercera, de nuevo precisa, evalúa y actúa con los materiales habidos.
En cuanto a factores determinantes enumera D. Maravall los siguientes:  “Unas condiciones naturales genéticas, una educación intelectual en sentido amplio, un ambiente o entorno sociocultural  y la suerte para estar en el lugar y el momento adecuado” .
Las anteriores precisiones no se oponen, en modo alguno, a exclamaciones emotivas, las exigen. Ha dicho M. J. Castaño sobre su actividad creativa:  “Un momento nuevo dispuesto para convertirse en único, acción, pasión, alerta mirada, preguntas al misterio, aventura acompañada de los que quiero , viaje donde todo se une para convertirse en cuadro”.  Y sobre el acto de creación dice F. Arahuetes:  “El acto de extender la pintura en el lienzo es ese instante por el que movemos el mundo que nos rodea y que nos hace más leves en el pensamiento y hondos en el sentir”. 

V.- La contemplación se inicia en la percepción.  La aprehensión de lo real, singularmente el arte,  exige una razón renovada que atienda a la vida, la razón vital de Ortega, la razón mediadora de M. Zambrano, antes aludida.
No cede la pugna entre quienes desestiman la utilidad del lenguaje verbal como soporte o complemento de la obra de arte y quienes la sostienen. En el primer caso denunció A. Ferrant el exceso de líneas impresas acerca de sus obras escultóricas no figurativas:  “Si es preciso elegir entre equivocarse o ser engañado la elección es fácil, debe arrostrarse el riesgo del error discurriendo sin guías, por cuenta propia”. Muchos artistas abominan de las explicaciones sobre sus obras y no han dudado en manifestarlo; incluso bastante antes de que la educación quedara reducida a su paupérrimo nivel actual.
Pero también existen casos de exquisita y fértil docencia, lo que conduce a su validez, e incluso necesidad, en aquellos casos merecidos. Bien dijo Wols:  “Para ver no es necesario saber nada, excepto cómo ver”. En el mismo sentido ha dicho J. Jiménez:  “Hay que aprender a ver para poder ver”. Tal es la enseñanza fundamental en arte: debe verse con ojos de niño, pero es necesario enseñar al adulto a ver con tales ojos. Sólo después de ello se es capaz de albergar el bagaje de contextos y los análisis formalista e iconográfico. Historiadores eximios han llegado a iluminar la exposición de obras de modo inalcanzable para los propios artistas creadores; sirva de ejemplo la “Vida y arte de Durero” de Panofsky.
No es tarea fácil la enseñanza del saber ver. Hay que convertir el lenguaje artístico en lenguaje natural, mucho más preciso pero más limitado. E. Lledó lo expone magistralmente: “No hay conocimiento sin reconocimiento, si no se vincula lo que nos llega con lo habido dentro de nosotros. La educación va creando surcos para evitar la esterilidad de la siembra”.
En cuanto a los aprendices cuadran las advertencias de Vela Zanetti:  “Oleadas de jóvenes artista se lanzan a la conquista del éxito apenas sin formación. Buscan atajos para sus fines. Confunden la originalidad con la ocurrencias, olvidando que las ocurrencias se le pueden ocurrir a otros. A los jóvenes impacientes que caminan por atajos, soslayando la lenta gestación del oficio, conviene recordarles que para estar de vuelta hay que haber ido”.

VI.- Es imposible la pretensión de comunicación perfecta, porque lo inefable que encierra la obra sólo puede ser mostrado, no dicho, a través de metáforas personalísimas. Dijo Rilke:  “La mayor parte de los hechos son indecibles, se cumple en un ámbito que no ha hollado la palabra. Y lo más indecible de todo son las obras de arte”.
Pero sí es posible la explicación de la obra de arte y su proceso con arreglo a ciertos cánones, en provecho propio y ajeno, aprendiendo mientras se enseña. Dijo Quine: “El lenguaje permite transformar los estímulos sensoriales, siempre relativos a la subjetividad, en un saber objetivo utilizable intersubjetivamente”.  Incluso con los sentimientos es posible la aproximación; según Corot:  “Si alguien ha sido realmente conmovido, transmitirá a otros la sinceridad de su emoción”.



Foto de Rainer María Rilke, cartas a un joven poeta.

Buscamos : una frase corta que explique la #TPCreativo

Referente a la reunión: fantástica !
Buscamos : una frase corta que explique la #TPCreativo, tipo periódico.
Por ejemplo . "los artistas abren su taller", "un grupo de artistas expone su proceso de creación", "la vitalidad de un fracaso".. (urgente ! )
Propuestas : se habló de como presentar la charla, como si fuera una visita guiada obra por obra y dialogar cuerpo a cuerpo.
Jaume
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mmmm a mi viendo el logo solo se me ocurrió : "Vengan a ver a los domadores de la imaginación en vivo y en directo" jajaja... solo que no es frase corta.
Tania
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Me gusta !!
Escribimos unas 10 frases..las tiene Lalo en su libreta.
Jaume
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"Vamos a contar cómo creamos". (?)
 Jordi
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Hola.
Como dijo Jaume, y perdón por el retraso, cuelgo las frases que se apuntaron en mi libreta el día que nos vimos en Bcn.
Todos somos artistas
La experiencia de crear
Los artistas se vuelcan
Te explicamos como lo hacemos
Creadores que se exponen
El entrenamiento de un artista
Te explicamos por que no fracasamos
El auténtico fracaso de un artista
El interés de un fracaso
De muestra un botón
El interés de un proceso fracasado
Motivación "como crea un artista"
La motivación de un fracaso
Porqué motiva un fracaso
La apasionante motivación de un fracaso
Lalo.
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Holaaaa:
muy buena energía en el encuentro de Madrid, pero Luis escribirá las conclusiones. Estupendas todas las frases,  aunque yo quitaría la primera "todos somos artistas", más bien somos pontencialmente artistas, básicamente, porque requiere un entrenamiento, un esfuerzo y una elección. Sí somos todos creativos, pues es una cualiadad puramente humana, lo que esencialmente nos hace humanos. Ahora bien, sí hay que señalar que hay diferentes grados de creatividad, por sus grados de profundidad, complejidad y diferentes colotaruras de esa creatividad.
Bss y Feliz 2013!!
Raquel Caerols
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Hola a todos
muy chulas las frases
        Me quedo con "La experiencia de crear" que tiene un punto "documental de última generación". Respecto a la palabra fracaso, pareciera que, de mitad para abajo, las frases fueran una reconciliación con el ego-artista de después de la frase "Te contamos por qué no fracasamos". 
        Fracaso es una palabra con la que no estoy conforme, ni en su mera existencia. :)
Qué bonita en una reunión, por la fuerza que conlleva enfrentarse a realidades, y es interesante hacer mención a ella en los seminarios, porque es una realidad del proceso creativo. Un fracaso en un artista, se transforma en reto en cuestión de segundos. Nos sentimos retados antes y nos motivamos después cuando nos decimos: ¡¡¡Esto lo soluciono yo!!!. No nos damos por vencidos y nos crecemos ante la adversidad creativa. No nos representa una palabra como esa y es mejor no nombrarla demasiado, por si acaso atraiga a sus amiguitos al proyecto. Para la prensa nos deberían representar palabras positivas de experiencia, de constancia, de equilibrio, de retos, de autosuperación, de evolución... y palabras que atraigan la atención y den un impacto mirando por nuestro márqueting (como la imagen del cerebro, que me parece super potente) no sé... suelto unas cuantas: jeroglífico, enigma, confesión, revelar, delatar, descubrir, desvelar, intimidad, desnudar, climax... jajajaja... no sé... sexo, drogas y rock and roll. Esa frase me mola.
Yo quiero aportar alguna frase: 
"Desnudamos el enigma de la producción artística".
"La experiencia de crear, intimidad descubierta".
"El clímax del arte, la experiencia creativa".
y esta:
"Creación artística, proceso, sexo y nirvana".
zacaaaa
QUé pena estar perdiéndome las primeras reuniones.... me encanta el plan. 
FELIZ 2013!!!!!!
bsitos. 
Lilith
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me encantan todas tus frases. no podrían usarse las 3 ?
Tania
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 jajajajajajaja!!! gracias, Tania!
pero no están a la altura de "sexo, drogas y rock and roll"
;)
Lilith
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Muy buenas las frases, auqnue tambien pienso en no utilizar la palabra fracaso tanto porque es marcadamente negativa y la idea de mostrar el proceso creativo es para animar!! :P
En La frase "El interés de un proceso fracasado", si usamos solo "El interés de un proceso creativo "?, veo muy acertadas "los artistas se vuelcan, La experiencia de crear, Motivación "como crea un artista", Creadores que se exponen,...
Y se me ocurre introducir alguna cercana a la unión hace la fuerza, pero menos tópica.. que lleve el sentido de un conjunto de personas que intercambian opiniones para enriquecer el entorno, algo como "enseñar y aprender entre artistas", "intercambio de ideas entre artistas", o " entrar en la cabeza y en el taller del artista"... mmm tampoco estoy muy iluminadora.
Felices fiestas a tod@s!
un abrazo
Maria

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Las frases...qué lio. Pongamos cuidado con no reducir el tema a lo artístico en la acepción actual del término. 
TPCreativo. "Propagación del mecanismo creativo", "Propagación de mecanismos de creatividad para uso colectivo", o algo así.
Jordi



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Holaaa a todos/as:

a ver, yo voy a ponerme a discrepar sobre el tema del fracaso, por enredar polémica y porque es un tema sobre el que he experimentado y reflexionado en el ámbito de la creación conmigo misma y con otro amigo artista, Guillermo Mora, que es un crack y podría aportar al proyecto.
Si partimos de la definición de creatividad, qué es la creatividad, como punto de partida y que para mí es la cuestión que vertebra todo el proyecto, la definición de creatividad es muy básica en relación a los expertos en el tema (además de que es un concepto vinculado absolutamente a la modernidad). Creatividad es solucionar problemas, es la capacidad, la agilidad, el entrenamiento, la voluntad, la originalidad de solucionar problemas y voalá, eso es la vida. Tenemos un problema que resolver cuando estamos frente a un lienzo, frente a un trozo de barro o cuando hacemos malabares para llegar a fin de mes, o el ama de casa para alimentar a su "prole" con el presupuesto que cuenta (y más con la que está cayendo). Ahora bien, como he dicho en otras ocasiones, la creatividad tiene diferentes grados de complejidad y por tanto, diferentes niveles de esfuerzo, implicación, voluntad, resistencia a la frustración, etc. en relación a elaborar la teoría de la relatividad de Einstein o las cuentas de fin de mes. Pero los procesos, los caminos que sigue nuestra mente y nuestras neuronas sí son similares, y en todo ese proceso está el fracaso y como tal, debemos integrarlo en el proceso, en que enriquezca nuestro proceso, es decir, debe ser una arma a nuestro favor, porque no tenemos elección, los "errores", los "fallos", los "fracasos" van a aparecer sí o sí, como el dolor en la misma vida, podemos evitar el sufrimiento, pero no el dolor, y esto, creo, no tiene que ver con la autoayuda sino con los límites de nuestra conciencia del ser, que debe ampliarse y hacerse grande.
Como os decía antes, mi amigo Guillermo Mora, es un buen conocedor del tema del fracaso en el ámbito de la creación artística. Parte de una experiencia personal concreta, hace unos años, su estudio se quemó y perdió la obra de cinco años. Después del proceso de un hundimiento, lo transformó en una liberación y, de hecho, estaba atrapado en unas formas de creación centradas en los límites de la figuración que le tenían, esencialmente, bloqueado. Y empezó a rastrear en los restos que había quedado en su estudio y con los meses, empezó a dialogar con otros modos, otros medios que le ampliaron las fronteras de sus propios lenguajes creativos que había manejado hasta entonces. En una entrevista que le hicieron un par de años decía:
A veces las obras que más medito son menos interesantes que las que realizo con restos...Si esto no lo conviertes en tu arma, puede ser frustante. Piénsalo detenidamente. Si la gran mayoría de mis proyectos no concluyen en su objetivo sino que quedan como piezas fallidas, ¿debo creer entonces que mis ideas no son válidas? Yo he ido asumiendo que la idea, el error y la revisión de lo que queda están al mismo nivel dentro de mi proceso de trabajo, Mis ideas vienen acompañadas de mis grietas, y es ahí por donde me permito la licencia de rastrear.
Este año ha expuesto en La Casa Encendida en un proyecto que se tituló "hacer el fracaso", donde un grupo de artistas buscaron, a conciencia, el fracaso en sus obras, que la obra "fracasara", y las límites de la cuestión se difuminan.
Por otro lado, creo que también hay que desterrar del discurso, la idea de "lo misterioso de la creación" y cosas por el estilo. La creatividad es de todos, no es excluyente sino inclusiva. Es cierto que no todos somos Einstein, pero lo que sí es cierto es que debemos entender y manejar lo mejor posible los mecanismos de la creatividad para sacar lo mejor de cada uno de nosotros, para que cada uno aporte y dé lo mejor de sí mismo. Como decía el otro día María en la reunión de Madrid, la bohemia a hecho mucho daño en este sentido y en otros muchos. Como en eso del genio loco, etc. Ya sabemos que no todo "loco" es "genio", ni artista ni creativo, es decir, que la creatividad, la creación, y la creación en las artes -en el ámbito que nos ocupa-, por su capacidad, además, de permitirnos crear mundos posibles y simbólicos (tan necesarios para nuestra existencia), nos debe servir no para deprimirnos más o crearnos trastornos, sino para ser más sanos psicológica y emocionalmente, para tener vidas más ricas y profundas, más humanas e intensas.
Bueno, y perdonar que me haya enredado tanto, pero ya de paso lo aprovecho para deciros que más o menos sobre eso quería hablar en la presentación, el concepto de creatividad va a vertebrar el discurso y de ahí, todo lo demás.
Respecto al símbolo del cerebro, yo prescindiría de él, me sugiere algo un tanto pretencioso, y además, este símbolo está en todas las asocionaciones de creatividad y página web sobre el tema. Creo que no me dejo nada.
Gracias por llegar hasta el final y Feliz 2013
Bss
Raquel
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Xavier Pladellorens, fotógrafo

Xavier Pladellorens. Del 67, BCN.
Formado como diseñador gráfico e industrial.
Los últimos 15 años como profesional de la fotografía.
Construyo mis producciones en estudio y me gano la vida en el entorno fotográfico editorial y publicitario.

Realmente no sé en que formato o contexto te dejarán construir la charla pero según lo comentado me parece, y desearía que así fuera, que el interlocutor más válido para el TPC es el joven en formación, el niño o el adolescente. Dilo como quieras. Son ellos los que aprovecharán al máximo (sin ser conscientes de ello) las experiencias y métodos que utiliza cada creador para destilar la esencia de la intuición.
Al resultado, que le llame cada uno como más le guste.
También me parece interesante de tu propuesta el conocer y compartir con otros creadores. Y lo segundo (he aquí tu criterio de selección), entiendo evidente lo que nos une. Lo interesante es la capacidad de trasmitir que seguro es única en cada uno de nos.  

Lo que nos atañe: TPC
Según tú visión de unir en mesa redonda a diferentes creadores para TRANSMITIR, me sigue atrayendo de manera pasmosa. Insisto. No el Proceso ni el Creativo. A mi, personalmente el Transmitir a tumba abierta a mentes abiertas y que lo reciban a su manera me parece interesante. 
Si por contra lo que pretende el interlocutor u oyente de la charla es una master class sobre el proceso creativo… a mi, no me interesa. Me atrae la Transmisión. Y me atrae por el hecho de ser varias las especialidades para  representar lo que todo bípedo hace desde que nace hasta el final de sus días. Canalizar, utilizar y transformar los impulsos eléctricos que generamos por defecto en un resultado final que, en principio, sólo nos satisface a nosotros. 
No me parece interesante explicar el que se ha conseguido. A mi entender, lo interesante de aunar varios creadores para explicar como llegan al resultado y claro está, sepan transmitirlo.
No todos nacemos sabiendo canalizar la energía que evocamos por defecto para que concluyan en… algo físico. Algunos sí que salen de fábrica con esta virtud, pero la mayoría aprende. 
Y es aquí donde veo una de las gracias de éste proyecto. Si con nuestras experiencias y resultados conseguimos explicar los sistemas unipersonales para retener y transformar en obra nuestros impulsos, será estupendo. Y si los que reciben esta info. son mentes inquietas ya será la bomba.  

Hacer entender que la intuición o el olfato se puede educar, es relativamente fácil.
Construir un método particular para llegar al resultado, también.
Lo curioso (en mi opinión) es transmitir que lo jodido de verdad es el camino. Ni la chispa ni nada vale si no hay el tesón y la fuerza para llevarlo hasta las últimas consecuencias. 
He aquí lo que me parece interesante del TPC. Transmitir el camino, el que sea. Por bueno, eficaz o genial que sea el ítem de arranque, lo realmente complicado es ejecutarlo y cerrar el círculo. 

Nada más.

Xavi





Sobre la inspiración y el inconsciente

Destaca José Antonio Marina en su texto sobre La educación del talento, una reflexión del introductor del budismo zen en Occidente, Daisetz Teitaro Suzuki, en relación a los grandes maestros de la espada, en la época de los samuráis, quienes eran capaces de sentir a un enemigo invisible. Pero ¿cómo lo lograban?: “Mientras el inconsciente es instintivo, no va más allá de los animales o de los niños. No puede ser el de un hombre maduro. Lo que pertenece a este último es el inconsciente adiestrado, en el que todas las experiencias conscientes que ha atravesado desde la infancia son incorporadas como constituyes de todo su ser. Por esta razón, en el caso del espadachín, tan pronto como toma la espada, su destreza técnica, junto con su conciencia de toda la situación, retroceden a un segundo plano y su inconsciente adiestrado empieza a desempeñar su parte al máximo grado. La espada es manejada como si tuviera un alma. Cuando se enfrenta a su oponente, no debe pensar en su oponente, ni en sí mismo ni en los movimientos de espada, la cual, olvidando toda técnica, está lista para seguir solo los dictados del inconsciente. El funcionamiento del inconsciente adiestrado es, en muchos casos, simplemente milagros” (D.T. Suzuki y Erich Fromm, Budismo zen y psicoanálisis, FCE, México, 1985, pp. 28, 30).
Estos fueron los mecanismos de Picasso, se puede observar en su película "El misterio de Picasso".


SOBRE LA ACCIÓN TRANSMISIÓN DEL PROCESO CREATIVO

Quizás el debate verdadero al que ya habría de dar respuesta definitiva es sobre si el arte es, o no, necesario.

Incluso olvidando el hecho de que el arte ha acompañado y acompañará a la humanidad siempre, es posible establecer lo necesario del arte únicamente basándonos en su razón última, esto es, que el arte no se refiere a una disciplina concreta, sino que es una manera de llevar a cabo cualquier disciplina. Es una actitud ante la vida.

Esta actitud, que irradia a todas las facetas del ser humano, nace donde nace lo que nos distingue de los demás seres de la Tierra. Poseemos, por tanto, una ventaja, pero también una responsabilidad.

Esa responsabilidad se puede resumir en dos ideas fundamentales. La primera es que el arte nunca es para un solo individuo, sino para todos, y la segunda es que ha de evolucionar en consonancia real con la evolución de la humanidad. Ha de ser, como dijo Rimbaud, “absolutamente moderno”.

Esa modernidad absoluta no se refiere únicamente a preceptos estéticos, ni a la búsqueda de nuevos canales expresivos, como cabría pensar si nos referimos únicamente a la parte del arte que denominamos artes, sino, y remitiéndonos a su real calidad de actitud ante la vida, ha de referirse a la obligación de actualizar plenamente su proceso y su función en una sociedad en continua evolución. Esto es lo mismo que decir que el arte, apoyándose en el pasado, ha de proponer una renovación tanto a nivel de superficie como a las condiciones profundas que ha de reunir el ser humano para generarlo.

A día de hoy, podemos decir sin dudar que somos más de lo que nunca hemos sido. Pese a algunas apariencias, que únicamente se deben a una “vista de pájaro” demasiado baja, el ser humano de hoy es la culminación y máxima evolución de todos los seres humanos que lo han precedido. Es su resumen, y la destilación de sus mejores cualidades. Por tanto, y quedando claro que su poder es mayor de lo que ha sido nunca, también lo es su responsabilidad.

Creo firmemente que el artista de hoy, haciéndose eco de esta realidad, ha de ser mejor ser humano de lo que han sido sus predecesores. Ha de ser más íntegro, ha de poseer mayor empatía y mayor profundidad de mirada. En suma, ha de trabajar consecuentemente por mejorar unas parcelas de su persona en las que tradicionalmente se han alojado, muy bien argumentadas, todas esas idiosincrasias más propias de un infante que de un ser adulto que obra con poder y conocimiento.

Uno de mis objetivos en la acción llamada Transmisión del Proceso Creativo es desterrar de forma definitiva el factor casual y caprichoso que siempre se ha atribuido a esa confluencia de aconteceres internos que hemos dado en llamar inspiración.

La inspiración, el momento inspirado, en realidad lo es todo. Es el momento de la verdad, del acierto pleno y ligero, de la perfección que se manifiesta a través nuestro hagamos lo que hagamos.

Si hasta ahora se le ha atribuido ese factor accidental ha sido porque no se ha acometido de manera definitiva el estudio de su naturaleza, de su mecánica, de lo que precisa para hacer su aparición.

Con mi intervención en el TPC, y basándome en mi intuición y experiencia, me propongo avanzar en este sentido, estableciendo para empezar lo que he detectado como los obstáculos que impiden el permanente fluir de la inspiración.

Porque ¿qué es la inspiración? La inspiración es conexión, es el momento en el que nos es posible contemplar un flujo de información profunda que transcurre continuamente en nuestro interior.

Ese flujo se da de continuo en el sueño y en la vigilia, y es el momento excepcional en que lo experimentamos sin obstáculos a lo que llamamos inspiración. El artista corre a consignar eso que ve en forma de obra. Todos los demás seres humanos lo aplican en su tarea o en su contemplación, experimentando un maravilloso sentimiento de plenitud y certeza.
Me propongo mostrar que ese momento excepcional es, en realidad, nuestro estado natural, el estado al que estamos llamados a llevar a cabo nuestra existencia.

En este sentido, el testimonio de un artista es muy valioso por la simple razón de que, para él, estar o no inspirado es un factor de una relevancia absoluta que se traduce en llevar a cabo con acierto, de una manera patente, su obra. El artista tiene mucho más presente que cualquier otro ser humano su dependencia de la inspiración, aunque, en realidad, sea ésta una dependencia común a todos.

He detectado que en ese proceso, o tránsito, que vive una idea hasta aflorar a la superficie aparecen una serie de obstáculos que la desvirtúan haciéndola incluso naufragar a medio camino.

Es precisamente en no haber hecho el suficiente caso a estos obstáculos donde radica el carácter caprichoso que siempre se ha atribuido a la inspiración, porque el libre fluir de la inspiración pasa ineludiblemente por llevar a cabo una labor interna de perfeccionamiento que elimine los factores erosionantes en el camino de la idea.

El artista hasta hoy, paradójicamente, ha entendido como necesarias sus idiosincrasias cuando, en realidad, son todo lo contrario. Ha concebido como parte de su carácter artístico manías que se concede a la ligera, cuando son estas manías precisamente las que siempre han puesto en peligro su trabajo y su función.

El gran arte posee en sí un mensaje subyacente que acaso es el que lo inmortaliza a través de las edades: el momento que ha vivido el que lo ha hecho es un momento que resulta en cierto modo familiar para todos los demás. Es un momento que reside en el interior de todos.
Con mi participación en TPC me propongo hacer honor a ese deslumbrante mensaje.

Jordi Díez, escultor diletante. Centelles, Barcelona.30/10/2012



PENSANDO EN MUSARAÑAS...

El texto que viene a continuación está escrito por Tania Hernández, la mujer de Quim Hereu. Ambos son la última incorporación al TPC. Visité, con Gerard Mas el escultor, el espacio en el que Quim ha pintado la primera parte de una colosal trilogía que está haciendo. Esa primera parte es un cuadro titulado "El estrambótico nacimiento de Venus o La Fábrica del Tiempo", una soberbia tela de 12x16 metros que define poderosamente el estrambotismo como incursión en la historia de la pintura. Situarse frente a la obra de Quim Hereu es experimentar en toda su magnitud el poder transformador que sólo puede provocar la potencia atemporal del arte en su máxima expresión.

Podéis verlo en www.stramprivata.com

PENSANDO EN MUSARAÑAS…

Tuve la fortuna de estudiar en una escuela de arte, tengo la fortuna de conocer a varios artistas y de vivir con uno de ellos. He tenido la fortuna de sentir la motivación que precede a la creación artística y por así decirlo he tenido aquel sentimiento espontáneo que te llega de golpe y te enciende la bombilla cerebral que algunos llaman inspiración.
Desafortunadamente carezco de todo lo demás para poder crear una obra de arte.

Un optimista Thomas Alva Edison decía que no había fracasado en su intento por  inventar la bombilla sino que había tenido éxito en saber 999 maneras de como no debía hacerla. Pues algo similar creo que me pasa a mi. Se, que una repentina encendida de bombilla sobre mi cabeza y esa necesidad de llevar a cabo una idea creativa no lo es todo, y se , por la fortuna que he tenido de convivir entre verdaderos artistas, las 999 maneras de como no encontrar la inspiración.

La naturaleza del artista es fascinantemente contradictoria, los artistas (en mi opinión y no quiero que se me malinterprete)  son egocéntricos, envidiosos, tercos, necios, eufóricos y obsesivos. Estas características en un ser humano que no se dedica a la creación artística serían el cuadro clínico de una patología psicológica. Pero en un artista y en dosis concentradas, son verdaderos dones.  Ya lo decía Stephen Hawking: la irregularidad , la imperfección y el caos fueron lo que le dieron origen al universo.

Sin el egocentrismo, el artista no defendería sus opiniones, creencias y decisiones con fervor, sin embargo un exceso de ego lo convertiría en egoísta y narcisista.

Sin la envidia, no reconocería el talento de otros artistas y no sentiría la necesidad  de emularlos y superarlos.

Sin la terquedad ni la necedad no justificaría el por qué de un proyecto que a la mayoría de la gente le parecería una locura.

Sin la euforia ni la obsesión no llegarían a encontrarse el tiempo, de inventarse días  para poder concretar sus obras.

Como en todo, el exceso lleva a la perdición y aquellos artistas que muestran fuera de su estudio estas singularidades de su personalidad son los que de una u otra manera terminan fracasando y llevando su obra a la mediocridad.

Por así decirlo, estas características son el lado obscuro de la creatividad, y los artistas no son blancos o negros son multicolor. Como decía Morticia Adams:“ la normalidad es relativa, lo que es normalidad en la araña a la mosca le representa un caos”.

Y para que el caos pueda dar paso a la creación, igual que en el universo, deben alinearse ciertos elementos. Estos son algunas hipótesis que tengo sobre como puede llegar a perderse la inspiración artística:
  1. Eliminar el espacio de creación : A veces escucho que los artistas viven en otro mundo. ¡Pues es verdad!, ellos necesitan su propio espacio, un taller alejado de la cotidianidad de la vida mundana. Les es imposible, en el momento en que deciden ponerse a trabajar ,hacer cualquier otra cosa que para cualquier ser humano común pareciera necesario como  ir a sacar la basura o pagar los recibos al banco.
  2. No tener las herramientas adecuadas : Si bien es cierto que un verdadero artista puede crear con lo que tenga a mano, el uso de materiales de calidad reducen el nivel  de frustración durante el proceso de la obra.
  3. Eliminar las aficiones: Ser pintor, escultor , músico etc. a diferencia de lo que piensa la gente , es un trabajo, un oficio que requiere mucho tiempo . Para muchas personas que no se dedican al arte la necesidad de tener un hobbie o afición las distrae para regresar con más ánimo a sus labores cotidianas. Lo mismo pasa con los artistas, Quim siempre dice que es tan necesario saber pintar como dejar de hacerlo.
  4. Perder la capacidad de asombro: Siempre hay algo de lo cual asombrarse en el mundo, esto genera por si sólo la capacidad de observación. Pienso que no se puede crear algo nuevo sin antes admirar con pasión lo ya existente.
  5. Dejar de divertirte con lo que haces : Cuando tu trabajo se convierte en obligación mágicamente la inspiración se va... no se por que, pero es así.
  6. Dejar pasar la motivación: Cuando se siente esa necesidad de trabajar no se puede perder tiempo valioso. Dicen que la motivación no dura ni el baño tampoco , es por eso que se recomienda  hacer ambas cosas a diario.
  7. Rodearte de personas que no comprendan lo que haces: no hay nada más desmotivante para un artista que tener que convencer a su entorno el por qué hace lo que hace.
  8. Olvidarte del objetivo: Si no tienes claro que quieres hacer , por más que lo intentes no lo lograrás. Los accidentes dentro del arte suceden. Dicen que el creador del post-it   buscaba inventar el pegamento más fuerte del mundo y terminó descubriendo el pegamento que se pega y despega. Su invención fue un accidente,  pero él tenía un objetivo claro y definido de a dónde quería llegar.
Me parece que lo que he citado son simplemente reglas básicas de convivencia entre el artista y su contexto, nada que no se sepa ya. Respecto a las musas, dudo que existan, no concibo a ningún  artista inspirándose con una mujer imaginaria hablándole todo el tiempo y atosigándolo en su necesaria soledad creativa.

Tania Hernández.
L'Estartit 2012

HAY QUE SER ABSOLUTAMENTE MODERNO.

Lo malo de la historia es que pretendemos extraer de ella una enseñanza definitiva. De la misma forma que en nuestra propia vida padecemos la existencia de mecanismos de defensa que, si bien ya han quedado obsoletos, siguen disparándose frente a situaciones cada vez menos parecidas, limitando la idoneidad de nuestra capacidad de respuesta, el reconocimiento de la historia como guía de comportamiento nos hace actuar de maneras extrañas a nuestra naturaleza y al tiempo que vivimos, prolongando desproporcionadamente en el tiempo planteamientos que ya no llevan a ninguna parte.

Todos buscamos referentes. Los míos, por mis propias idiosincrasias, fueron los abiertamente malditos, los reyes del egoísmo, podría decir. Eso aparte de gente como, por ejemplo, Picasso, que si bien no maldito en la acepción natural del término, sí fue uno de los patriarcas del egoísmo en su vida.

Tomando como ejemplo a Picasso, a su planteamiento de vida y al volumen de sus logros artísticos (que no analizaré aquí), descubro que he tirado demasiado a menudo, frente al envite de ese algo que me advertía que no había manera de llevar a cabo un logro artístico, tal como lo concibo, sin liberarme de mi egoísmo, del referente de su comportamiento para justificar el mío propio. Eso es tanto como decir que he traído al momento actual de la historia, y de mi propia vida, un patrón obsoleto, puesto que mi vida en sí ya no da lugar al egoísmo, siempre y cuando pretenda llevar a cabo un logro, y, además, se desarrolla en una época en la que el nivel de conciencia es superior, y por tanto su exigencia también.

Por eso la historia nos ofrece más un referente de lo que no que un referente de lo que si ha de hacerse (ya decía Rimbaud “hay que ser absolutamente moderno”).

Un patrón de comportamiento que veo en mí como artista y que sospecho compartir con otros artistas es el que se podría resumir en la frase “yo no tengo por qué hacer esto”, siempre relacionado con el dar.

Lo primero que se nos enseña es que hay una parcela propia que hemos de defender a capa y espada de lo que consideramos agresiones externas, para así salvaguardar un espacio en el que consideramos que nace esa pequeña y frágil flor de nuestra inspiración.

El resultado de este planteamiento, indefectiblemente, aboca a la sequía, en forma normalmente de dar vueltas alrededor de un mismo tema, extenuándolo y convirtiéndolo en “nuestro estilo”.

Una época en la que se trata infructuosamente de generar solidaridad es una época embebida en planteamientos sin elevación. La solidaridad es un reflejo natural que nace como consecuencia de un planteamiento interno elevado. Ya podemos pretender comportarnos solidariamente sin sanear nuestra casa todo lo que queramos, que al final la solidaridad será más un molesto tema de conciencia –mala- que un impulso natural.

El arte, el gran arte, nace de abrir la mano, de mezclarse con la humanidad, de sentir en profundidad la empatía y adquirir conciencia de que nuestro único privilegio, prestado, es el de la facilidad de vislumbrar y trasladar lo que vislumbramos, ampliando el espectro de los que nos rodean.

Cuanto menos tratemos de acumular conocimientos, certidumbres, estilos… en suma, acumular a secas (término que únicamente puede remitirse a aquello que desaparecerá cuando desaparezcamos), menos obstáculos opondremos al libre fluir de información a través de nuestras mentes y nuestras manos, que es para lo que estamos.

Siempre recuerdo, o me gusta visualizar, el momento en el que Beethoven, el titánico genio atemporal, decide suicidarse, habiendo perdido completamente el oído, pero se detiene ante el sentimiento de que hay una humanidad que necesita oír lo que el oye internamente. Ahí nace el gran arte. Ahí nació su 9ª Sinfonía. Una música en la que toda la humanidad ha depositado el ideal de lo que será un futuro de hermandad y conocimiento.

Jordi Díez, escultor diletante.

TRANSMISIÓN DEL PROCESO CREATIVO vs TRANSMISIÓN DEL PROCESO PASIVO

En el Kybalión, compendio de sabiduría hermética directamente referido a la Tabla Esmeraldina, atribuida a Hermes Trismegisto, se postula, entre otros principios, el de la Correspondencia: como es arriba, es abajo. Este principio abarca los tres planos fundamentales, el físico, el mental y el espiritual.

En este sentido recuerdo leer cosas de un Pope del monte Athos, un monje ortodoxo de un nivel espiritual inconcebible, el Archimandrita Sophrony, que consignaba el hecho, ampliamente constatado en su experiencia, de que muchos de los monjes con los que compartía monasterio habían iniciado su camino con una experiencia espontánea de unión con el Espíritu Santo. En todos los casos, a partir de cierto momento, ese contacto de cortaba, y sobrevenía sobre sus vidas un erial en el que se veían obligados a trabajar durante muchos años. Algunos de los monjes no lograban retomar ese contacto. Otros lo conseguían al final de sus vidas.

Consideremos este ejemplo como el de máxima elevación posible, puesto que en la humanidad primero van los místicos, que vislumbran y experimentan lo más elevado de manera casi continua. Después los artistas, que se elevan en ocasiones a alturas sorprendentes, gracias a la libertad del juego, con el fin de consignarlas en su obra, y después los científicos, que racionalizan esos hallazgos.

Seguro que todo artista se ha encontrado con el pensamiento, de forma oída y/o de forma vivida, de que las mejores ideas se tienen al comienzo. En una cultura como la nuestra, en la que la juventud representa un campo muy fértil de venta de todo tipo, de manera que se ha creado una especie de concepto bastardo paralelo en forma de que sólo lo joven es válido, parece como que el gran principio hermético se paraliza, y no desarrolla todo su itinerario, es decir, no alcanza su conclusión.

¿A qué conclusión me refiero? A que, en realidad, lo que sucede es que de jóvenes tenemos una conexión con la órbita del conocimiento libre de cargas e intencionalidades, y toda nuestra trayectoria de adultos se resume en hacernos merecedores de esa conexión, hasta lograr que sea consciente. Y justo de eso es de lo que tratamos en TPC.

Personalmente, cuando empecé esculpía grandes formatos de piedra sin demasiados problemas del tipo “no podré”. Obraba con una ligereza que me hacía dar con hallazgos que me han proporcionado no pocos tormentos a lo largo de toda mi carrera posterior.

Cuando la ligereza me abandonó, sustituida por el compromiso con mi carrera, entró a machete la duda, y hoy sé que todo el inmenso rodeo que he dado hasta hoy, lleno de extravíos, tropiezos y aislados momentos de lucidez, me ha llevado a postular cosas que tengo como mis más desarrolladas conclusiones y que en realidad son idénticas a las que en su día plasmaba sin plantearme nada en especial.

Estoy seguro de que todo el mundo ha vivido la experiencia de leer algo que ha escrito hace muchos años y que coincide sorprendentemente con lo que hoy tiene por el fruto más excelso de su experiencia. A esto me refiero. Sólo se diferencia en una cosa: la conciencia.

Este fenómeno nos lleva obligadamente a darnos cuenta de que, efectivamente,  las mejores ideas se tienen de joven, pero que si no se desarrollan hasta interiorizarlas y gobernarlas a voluntad, son ideas volátiles, como tantas, que quedan como propuestas impersonales que siguen estando a disposición, por supuesto, de todos, pero que sólo unos pocos convierten en pan bien hecho, humeante y nutritivo.

En conclusión, el TPC para mí parte de la constatación de este hecho y de la formulación consiguiente de qué pasos han de darse para que ese potencial primigenio, regalado, fructifique en una obra que cumpla con el requisito fundamental de toda gran obra.

¿Cuál es el requisito de toda gran obra? Su potencia de transmisión respecto a que el fuego y la alta visión que la hizo posible reside también en el que la ve, de forma que el que la ve puede elevar su conciencia al nivel máximo de la humanidad.

Naturalmente hay un factor sine qua non puede hacerse uno receptor de semejante legado, y es el compromiso. O dicho de otra forma, vencer resueltamente la pasividad, puesto que un espectador como tal, en realidad no existe. Existe el que frente a una candente proposición de acción es vencido por su pasividad, y existe el que es espectador el tiempo justo para asimilar lo que tiene frente a sí, y al segundo siguiente embarcarse con resolución en un camino que ponga en acción su propia potencia creativa.

Nosotros ¿venceremos nuestra pasividad?

Jordi Díez, escultor diletante. 

OBRA PLÁSTICA

Estamos llevando un hilo paralelo vía mail donde se puso en duda la necesidad de una exposición de obra plástica dentro de este marco teórico. Esta fue mi opinión por mail:
...Claro que no es el objetivo exponer...pero eso no quita que podamos/debamos hacerlo, aunque no sea el fin último, entiendo que forma parte de la tarea. 

Los mecanismos de creación pueden ser prácticamente idénticos, sí, y cuando venga un público a escucharnos, sería interesante mostrar los nexos entre los mecanismos de creación de obras diferentes: Cada artista, con su exposición teórica, obtiene unos resultados distintos... ¿Dónde se enlaza eso con la obra? ¿Dónde cómo y porqué se desarrollan caminos diferentes partiendo de una misma base? ¿Acaso pensamos saltarnos esa parte? 

Una de las bases fundamentales de mi trabajo teórico (como habréis visto en mis comentarios... creo...) es que "la unión" es el objetivo oculto de cada manifestación del lenguaje, ya sea artístico, oral, gestual o intuitivo. Esta idea que comentáis me viene al pelo para mi seminario particular, donde sí pienso hablar de que las diferencias aparentes comparten la misma fórmula, (pretendo hablar de esa base aplicada a leyes de la física, y cómo afecta eso a la composición y cocina de las obras) Por ejemplo hablaré de la peculiaridad de La Relatividad de Einstein, donde indiferentemente de los distintos resultados obtenidos por cada analista, la fórmula que afecta al objeto es la misma. Pretendo aplicar esta fórmula a lo emocional, y por lo tanto, al arte...  porque lo que busco con mi seminario es generar en el público un sentimiento de hermandad con el todo, y darles una razón para poner en duda sus propios posicionamientos impermeables.... de modo que si se mezclan las exposiciones visuales con las teóricas, podríamos aprovecharlo al máximo, y me parece que es la forma de endosar la información al público de forma duradera. 

¿QUé conseguimos exponiendo? Primero le hemos presentado al público esta fórmula base de la creación, común a todos, pese a los diferentes resultados (obras-diapositivas??). Luego la actividad expositiva permitirá al público darse un paseo por las obras reales, con esto interiorizar la información, durante la observación de las obras... además de aportar al espectador una forma de mirar (el arte, pero también el mundo) novedosa para él, lo que nos aportará resultados firmes al proyecto. 

Un abrazo!
Lilith


7 de Septiembre