El proyecto TPC tiene como objetivo fomentar una actitud creativa sea cual sea la actividad que se realice. Los artistas, conscientes y conocedores de la importancia de la inspiración, nos hemos propuesto explicar dónde reside el origen de nuestro proceso creativo para aumentar la conciencia de la necesidad de la inspiración al mayor número de personas y proporcionarles claves para potenciarla. Destinado a artistas, emprendedores, creativos, estudiantes de cualquier disciplina..
El maestro Jedi
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Anónimo
Me gustaría desarrollar uno de los aspectos fundamentales que surgen de la
problemática expuesta en mi primer texto para que se dé el libre fluir de la
inspiración. En mi primer texto hacía mención a una realidad en la que la
experiencia me ha hecho creer, esto es, que la inspiración no depende de
adquirir cosas, sino de desprenderse de cosas.
A este respecto establecía una analogía entre esas cosas de las que hemos
de desprendernos, y la imagen del enemigo infiltrado, el Caballo de Troya.
Expuse cómo lo que entendemos como "estar inspirado" es lo mismo que
decir "presenciar" de una manera semiconsciente un tránsito de ideas,
o información, que se da de continuo entre nuestra parte más sutil y nuestra
parte mental. Un tránsito, como digo, continuo, pero que somos capaces de
presenciar en la medida que hemos logrado hacer desaparecer los obstáculos que
entorpecen la vista, es decir, el Caballo de Troya.
Sobre el Caballo de Troya habría mucho que decir, pero en este momento
entrar en definir su naturaleza (totalmente psíquica) sería desviarme de lo que
quiero explicar.
Quiero hablar de Yoda, el maestro Jedi, mentor de Luke Skywalker. También
quiero, a colación, hablar de un libro de Huxley, que en su momento me paso
Irim, La Isla, con sus loros bien entrenados que pronunciaban las palabras
"¡Aquí y ahora!", y también quiero hablar de la sentencia latina Age
Quod Agis, que da título a una escultura que hice, en relación con el
"Nunc Aeternum" cristiano, alguna frase de Buda y alguna otra Zen.
La escena en la que se presenta la graciosamente grandiosa marioneta
conocida por Yoda, maestro Jedi, y que entraña en sí el nivel de sabiduría de
mayor voltaje que podamos imaginar, viene a ser así: Luke ha ido al planeta en
cuestión a buscar a un maestro guerrero, un ser poderoso y aguerrido que le
enseñará el camino del Jedi. Al llegar se estrella, quema naves, podríamos
decir. No tiene comunicación con el exterior, ni manera de sacar su nave del
fango en el que se ha empotrado. Por si eso fuera poco, el planeta al que ha
ido a parar es una jungla húmeda y sofocante, a modo de matriz, en la que
parece no haber ni tan siquiera un terreno sólido en el que posar el pie.
Sumido en el lamento de sus penosas circunstancias, Luke presencia, para su
mayor congoja, cómo hace su aparición en escena lo que para él en ese momento
no es otra cosa que un diminuto vagabundo-freak vestidillo con harapos y medio loco:
Yoda.
Yoda lo enreda todo, en realidad se burla de todo ese batiburrillo de
inutilidades que Luke arrastra consigo. Revuelve aquí, desmonta allá... incluso
prueba la comida de Luke y la escupe con asco. Claramente no se alimentan de
las mismas cosas.
Luke entra, por fin, en la desesperación, toca fondo, podríamos decir.
Presa de un hastío cósmico viene a decir "¡Pero qué coño hago yo
aquí!".
Es entonces cuando Yoda, con una voz que no es sólo sonido dice "no
puedo hacerme cargo de él, nunca está aquí, siempre está en otro sitio".
Se oye retumbar una voz en off, la de Obi-Wan Kenobi, que dice "¿No era
así yo de joven?". Es entonces cuando Luke, indeciblemente abrumado,
accede a la conciencia de que el pequeño individuo que tiene frente así es en
realidad un gigantesco Maestro de la Orden Jedi, su Maestro.
Casi todo el entrenamiento que Yoda desarrolla en Luke se orienta a
restaurar su conciencia del aquí y ahora.
Existe una famosa máxima Zen de Taisen Deshimaru "la eternidad se
actualiza en el ahora y aquí de cada acción". Ese sentimiento de
eternidad, que tan querido le es a todas las doctrinas místicas del ser humano,
en ortodoxia se comprende como ingresar definitivamente en la eternidad, ser
inmortal. Es el "Nunc Aeternum", el eterno ahora, o dicho de otro
modo por Jesús en el Evangelio, reivindicando de manera taxativa el momento
presente "El tiempo se ha cumplido. El Reino de Dios está cerca", o
dicho por Buda "El ser despierto es el que vive el presente con
autenticidad". Es también el "Haz lo que hagas", o "Age
Quod Agis", en latín.
Recuerdo también, y entrando en las artes marciales como metáfora de la
acción auténtica, una máxima de un antiguo Maestro de Karate, tal vez Gichin
Funakoshy, que decía, frente a un combate "el principiante piensa qué va a
hacer, el iniciado qué está haciendo, el Maestro qué ha hecho" (a este
respecto todos pudimos ver, en la película "El último samurái", con
Tom Cruise, cómo el personaje que éste encarna se enfrenta a cuatro o cinco
matones samuráis en una pelea callejera. Es después de vencerlos a todos cuando
recuerda lo que ha hecho, en un flash-back. Algo sabía el guionista de esta
máxima).
La mente ejerce, como todo elemento
residual que se precie, un peso muerto, por lo que tarde o temprano vuelve a
aparecer en lontananza. Puede que lo haga por esta razón, o porque
sencillamente ocupa un espacio que ha quedado vacío al retroceder el estado
aquí y ahora, y puede que ese retroceso se dé porque, salvo para personas muy
avanzadas, salvo para los verdaderos místicos, el aquí y ahora es calcinante, o
helador, según las altas cumbres nietzscheanas y, o se encomienda ya toda la
vida a gestionar tal flujo de energía, o se accede a él a intervalos, como es
nuestro caso.
El Caballo de Troya, el enemigo infiltrado, tiene la virtud de arrancarnos,
con su agobiante y vertiginoso discurso, del aquí y ahora. Y ese aquí y ahora
es circunstancia sino qua non para que se dé
el libre fluir de la inspiración.
Esos momentos que identificamos como inspirados son momentos en los que estamos
totalmente inmersos, sin paliativos, sin perturbaciones, ni prisas, ni
sosiegos, ni miedos ni penas, ni alegrías ni discursos, en el aquí y ahora, en
la eternidad, que diría un cristiano ortodoxo. Porque si algo parece estar
claro es que el ser humano siempre ha llevado consigo la conciencia de la
importancia suprema de la inspiración, que para el místico es una misma cosa
con la iluminación, la comprensión, el conocimiento absoluto. Y en su búsqueda
anda el ser humano desde sus orígenes, puesto que, imbricado con este misterio,
se halla el misterio de la muerte. Y no hay mayor antídoto para la muerte que
la eternidad.
El arte, como expresión de ese estado atemporal y ajeno al espacio, es
entonces un modo de desprenderse de las tiranteces propias de la esfera externa
al aquí y ahora e ingresar de cabeza en esa ingravidez reparadora y acunante de
la eternidad. Porque la eternidad nos resulta familiar. No la abarcamos con la
mente, desde luego, pero tenemos algo que se podría parecer a un recuerdo. Y es
la añoranza de esa ingravidez lo que nos empuja a esforzarnos por entrar ahí,
en ese espacio que nos proporciona el trabajar inspirados, en un conocimiento
que no es tal, sino ausencia de desconocimiento, en ese no desacertar tan
sorprendente que corona nuestro esfuerzo cuando al fin accedemos a la
inspiración. Y estoy persuadido de que el espectador de arte, el que completa
el círculo, y sin el cual el arte no se da, accede al arte para presenciar y
experimentar esa certidumbre, ese recuerdo en el que el desconocimiento no
existe.
Si lo que intento es dar respuesta al porqué del carácter fortuito que
siempre se ha relacionado con la inspiración y a cuál ha de ser el camino para
estar más inspirado, siento que he de entrar ineludiblemente en este camino de
sinceridad conmigo mismo.
Jordi Díez, escultor diletante
En una calurosa noche de verano, por el placer de escribir sobre el proceso creativo de Guillermo Oyágüez…vamos allá…
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Unknown
En una calurosa noche de
verano, por el placer de escribir sobre el proceso creativo de Guillermo
Oyágüez…vamos allá…
Estoy contigo, Jordi, texto emocionante y nada de tímida
participación, por su tremenda sinceridad y, por tanto, valiente, a corazón abierto,
como he leído de no sé que escritor. Texto limpio de discurso, que no carente
de él, cuestión esencial para la trasmisión del proceso creativo o de la
definición del concepto de creación, de su por qué y para qué. El discurso ha
sido el gran mal del arte de la posmodernidad, porque básicamente, es lo que le
ha sustentado, y la institución museística no se ha quedado atrás en sustentar
lo insostenible, la investigadora mexicana Laura González hace esta interesante
reflexión en esa dirección:
La consecuencia más radical de estas propuestas de artistificación de
tipo conceptual y lingüístico es que socavan uno de los pilares deontológicos
más importantes del Arte: el concepto de artista como productor del objeto
artístico. Los surrealistas y dadaístas propondrán un nuevo concepto de obra en
el que la artisticidad se muestra totalmente desvinculada tanto del proceso de
realización de la obra como de su autor. Alguien, que no es el que hace la
obra, puede artistificarla mediante la colocación intencional de ésta en un
contexto artístico. Pero, si este hecho aún se relaciona con un proceso
artístico tradicional, en tanto que la selección aún la hace por elección el
mismo artista (Duchamp) u otro
artista que no es el autor […] el hecho de que la elección se haga desde una
institución (el museo, la galería) toma visos casi cínicos. Así, la herencia
que deja la modernidad en la posmodernidad es la de una artisticidad con
vínculos más fuertes con el contexto de distribución y difusión de la obra
misma que con el interior o esencia de la obra. Mientras la imagen se perciba
como artística a través de su colocación, distribución y difusión, la obra será
artística.[1]>>( González,
2005, p. 233/234). González
también dirá: Si por su fuerte asociación
con los valores de realidad y verdad la modernidad había entendido la
representación como un proceso epistemológico, el posestructuralismo la
considerará un montaje. (González, 2005, p.254).
El cinismo del discurso y de las
instituciones museísticas ha hecho, en gran parte, que mucha gente se haya
apartado del arte, y no básicamente porque no lo entiendan, sino porque hay
algo que no les funciona, rezuma falsedad. Y por eso es necesario trasmitir el
proceso creativo, para acercar, a conciencia, el arte, la creación a la sociedad,
como algo que les pertenece, como algo que le es propio al ser humano.
Tus palabras Guillermo recogen
con sinceridad la expresión de un artista del siglo XXI, y paso a explicarme. El
arte hoy, la creación, se ha despojado de toda metafísica, y dice Gombrich:
En nuestros libros de historia, la lucha contra esa doctrina académica
es representada generalmente como una pugna por la liberación respecto a un
clasicismo pasado de moda. Pero yo creo que nos perdemos mucho del drama real
si dejamos de entender el trauma psicológico que se produjo cuando este apoyo
metafísico dejó de sostener el respecto que el artista se tenía así mismo. El
descubrimiento de que los ideales de belleza variaban según el tiempo y el
lugar que todas las normas en el arte eran subjetivas y que la idea de un mundo
inmutable de perfección había sido en el arte un sueño tal como lo fue la
religión. El único valor que le quedó al artista era la fidelidad así mismo.
Y ahí creo, Guillermo que se
centra tu discurso y tu proceso creativo, por ello muestra y es la expresión de
lo que supuso la conquista de los artistas de vanguardia, la ruptura con una
forma de hacer arte. Iniciaron un capítulo impresionante en los modos de crear,
pero ese momento revelador que recogieron los artistas posmodernos no lo
supieron defender y continuar. Creo que, la pérdida de la metafísica, de un
referente concreto pasó factura en un periodo en que se sucedieron dos guerras
mundiales. El discurso se encargó de sustentar un arte que se encontraba
bastante perdido en cuanto a referentes y que se dedicó a refreir lo hecho por
los artistas de vanguardia.
El artista hoy está frente así,
sin más. La búsqueda del objeto, la conquista de la subjetividad, del mundo del
sujeto, los ismos, las etiquetas han sido etapas ya superadas. En el campo
digital, en el que estoy actualmente con los alumnos de bellas artes, es la
muestra de que un nuevo giro se está produciendo. Y nos es que las nuevas
tecnologías vayan a revolucionar nada, los únicos autores de dicha revolución somos
nosotros, el hombre, y la tecnología es consecuencia y muestra de ello. Lo
digital permite de forma numérica y matemática, de la manera más objetiva,
plasmar la realidad del objeto, pero también el mundo subjetivo del artista, la
abstracción objetiva, el ensueño objetivo. Añadiendo que hay sensores digitales
que son capaces de captar el gesto del artista. Por ello, ahora, la elección
está puramente en el artista, de tal manera que, la denominación de figurativo
o no figurativo, tal dicotomía se ha quedado obsoleta en el arte contemporáneo.
Creo, sinceramente, Guillermo,
que podrías ser artista figurativo o no serlo, que podría ser otro proceder el
que diera rienda suelta al hecho de pintar. Hay algunas cuestiones reveladoras
que dices al respecto de tu proceder creativo o el porqué del mismo:
…ante la contemplación de ese acantilado y playa virgen, me imaginé
como sería en los tiempos en lo que no existía la fotografía, y para alguien
que no supiera pintar o dibujar, contemplar tanta belleza y no poder de alguna
manera llevársela. Sólo en su recuerdo persistiría ese paisaje infinito,
ponerme en esa situación me pareció de una tristeza preciosa, el recuerdo, una
imagen guardada en el cerebro. Y al pensar sobre esto, creo que dí una
respuesta a por qué cuando pinto, hago la primera mancha del natural o de foto
(según el caso) y no vuelvo más a ni uno ni al otro en las sucesivas sesiones
de trabajo, para que sea mi recuerdo quien termine el cuadro.
Creo que esta idea responde a uno
de los porqués básicos y ancestrales de la necesidad del arte para el hombre y
por el hombre. El hombre crea y vive el arte porque le es necesario. En este
sentido, que sea figurativo o no, no creo que sea lo trascendental para ti ni
para el artista contemporáneo. El oficio te permite abandonarte, y sumergirte
de lleno en el propio proceso de hacer, de la creación, no representas, creas
tu propia realidad de la experiencia vivida, y eso fue el gran logro de los
artistas de las vanguardias y que comenzaron ya los impresionistas. A ellos,
aún pegados al objeto como Picasso, no les interesaba la fotografía en cuanto a
representación del motivo, dejó de interesarles antes de que apareciera la
fotografía, porque la lucha contra el esquema de la academia y la institución
ya se había iniciado antes. El hombre conquistaba su territorio, su mundo
subjetivo.
A ti tampoco te interesa la
fotografía más que como instrumento para…, no está la cuestión en representar
la realidad como el hecho de crear tu realidad de la experiencia vivida. Cuando
digo que es la expresión de la primigenia necesidad del arte me refiero a que
lo que ha llevado a gran parte de los hombres que se han dedicado al arte a la
creación es a la necesidad de volver a vivir la experiencia vivida. Creo que no
te sirve solo con contemplar o disfrutar de un paisaje, de un escote…jeje, sino
que tienes que pintarlo para vivirlo doblemente, de ahí que apartes la
fotografía una vez que te sirvió como instrumento, esto es lo que hacían los
artistas de vanguardias. El arte es la vía de escape para vivir lo que no se ha
vivido o se desearía vivir, para vivirlo doblemente o porque la experiencia
vivida no es suficiente, se necesita más. Por eso sabía que en tus palabras iba
a salir el tema de la mujer, es un hecho consustancial al porqué y al para qué
del crear para ti. Lo cual es una cuestión que ya se ha encontrado en la
historia del arte, Picasso es una buena muestra de ello, jeje.
Y estas palabras sobre la
necesidad del arte y la creación, me recuerdan y me hacen pensar en porqué cogí
yo los pinceles, era una energía que me desbordaba en plena adolescencia y
pintar era la vía para volcar esa energía, para vaciar…
Vuelvo a repetir que cuando uno
explica el porqué de su trabajo creativo desde la honestidad, muestra el
reflejo de una época, modos de pensar y de entender el mundo. Explicar y
exponer qué es para ti la creación en plena actividad artística, es una muestra
y un reflejo de qué es hoy el arte contemporáneo, de dónde está, explicación
válida cuando el trabajo y el proceder es honesto. Crear teorías es crear
realidades, cuando una conceptualiza crea realidades, define mundos posibles
(por eso me gusta a mí tanto la investigación y me sirve para soltar energía).
Posicionarse frente a la creación es definir modelos de pensamiento y conocimiento.
Cuando Newton dijo que el color
es luz estaba describiendo un nuevo universo absolutamente revolucionario, que
trascendía la propia física y la propia ciencia. Fue la base del proceso
creativo de los impresionistas, de su porqué. Al igual que Picasso con su frase
“no busco, encuentro” no estaba diciendo nada baladí ni ligero, estaba
mostrando un giro en el hecho creativo y en los modelos de conocimiento, era la
continuidad de lo que iniciaron los impresionistas.
Los ismos y las etiquetas hoy ya
no son necesarios. Lo que sí es necesario en esta edad adulta que ha alcanzado
la humanidad, en palabras de Arzuaga, es el arte, la creatividad y la creación,
el artista frente a sí mismo, fiel así mismo. La necesidad del arte, de la
creación y que sea trasmitido a la sociedad es hoy más necesario que nunca. Todas
las creencias, rituales, mitologías, etc. que fundamentaron la explicación del
hombre en la tierra, su procedencia y su porqué han dejado de ser válidas o
prescindibles, y el arte tiene mucho que decir en eso. Como dice Arsuaga, una
vez más, el estudio de la evolución del hombre, nos ha llevado a saber de dónde
venimos y porqué hemos llegado hasta aquí, pero la necesidad de mundos
simbólicos, de la creatividad, sigue siendo trascendental, de ahí la necesidad
del arte.
Ayer en la exposición de Hopper,
lo realmente revelador para mí fue la gran cantidad de luz que desprendían los
cuadros, la fuerza, la energía, siendo el motivo una cuestión secundaria. El
gran logro del artista es que desarrolle la capacidad de trasmitir eso desde sí
mismo al objeto artístico en una trasferencia directa, sin solución de
continuidad. Y esa experiencia es necesaria tanto para el artista como para los
que vamos a contemplarla, vivir doblemente, la necesidad del arte.
No es explicar tu arte, es
explicar el porqué de la creación o de la necesidad de la misma y eso necesita
ser dicho, para la dignidad del creador, del artista en esta sociedad tan
mercantil y materialista, en primer lugar, y para la humanidad en general, en un
canto al humanismo siempre necesario. Porque eso, es precisamente, lo que nos
hizo superar al Neardental, y que los homo sapiens sapiens estemos donde
estamos, lo que nos hizo humanos. Finalmente es posicionarse ante la vida, una
actitud ante la misma, la de la creación, la de la sorpresa y curiosidad, la
del poner el cariño y la honestidad en lo que se hace, la de la vida de
conocimiento, y esa actitud siempre ha de ser defendida y expresada. Es esa
idea que ya comenté que la creación es como un líquido que toma la forma del
recipiente en que se vierte y para
ti, podía tomar forma de restaurante con la misma dedicación y cariño que le
pones a la pintura.
El artista de hoy no responde ni
debe responder a un ismo o una moda
sino a la honestidad, a la dignidad y a la sinceridad sin componendas del
porqué de su hecho creativo, el artista frente así, el hombre frente así,
aportando a la sociedad desde el lugar que crea necesario, en esa fidelidad así
mismo. Y por ello, también estoy totalmente de acuerdo contigo cuando dices “Siempre me ha sorprendido los artistas que
pegan un cambio radical en su obra, no tanto por esa transformación, sino por
el tiempo que tarda en producirse, si ese tiempo es corto, su trabajo mentía
antes o ahora”.
Con tus palabras, pienso, creo
que muestras, básicamente, el ser y estar de un artista del siglo XXI, de cómo
vives tu la creación.
Y creo que me he enrollado más de
lo previsto, se me va la tecla. Espero que te haya servido y qué me haya
aproximado a lo que has querido decir con tus palabras.
Guillermo Oyágüez Montero. Mi tímida participación.
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Saludos a todos, comienzo con mi primer escrito a Jordi cuando me anunció que contaba conmigo para participar en este Proyecto sobre el Proceso Creativo.
"Jordi, buenos días, estoy aqui sentado mirando al infinito, escribiendo. Llevo días anotando cositas, pero Jordi no es lo mio la literatura, no quisiera que caso de que no esté a la altura de lo que pretendéis con este proyecto, te sientas en la obligación ya una vez hecho el contacto de contar conmigo, mi manera de proceder es otra. Te mando lo que he sido capaz de escribir. No soy de tirarme el rollo, y no quiero con esto decir que vosotros lo hagáis, me refiero a inventar para estar en sintonía con vosotros, vosotros tenéis esa linea de trabajo y esas preocupaciones, estáis en un proyecto precioso e interesantísimo que es de vuestro rollo, ¿lo es del mio?; no quiero que con esto pienses que tengo falta de interés o desánimo, pero me pregunto si cuadro.
Ante estas duda Jordi me dijo que adelante, y aquí está el fruto de mi esfuerzo. Y digo esfuerzo porque no quiero ponerle claves a mi pintura, ni modos, quiero que sea lo que yo no soy, ni nadie que viva en esa sociedad, libre. Todo lo que llevo leído vuestro me gusta en algunos casos y me inquieta en todos, aunque suena contradictorio con lo que ahora voy a decir, me gusta sentirme inquietado. Creo que es una pena descubrir mi proceso creativo, para algo que puede fluir sin ser interrogado, cuestionado, para al final terminar encasillado en,,,, "a este pintor se le podría incorporar a los pintores de proceso creativo tipo b, que partiendo de tal y cual,,,,luego desarrollan un tal y cual " o quizá en el tipo A, que,,,,,,
"Escribir un texto para explicar mi pintura, me resulta igual de complicado que contar como soy yo, pasan los años y me recuerdo pensando que la edad me daría respuestas a muchas preguntas, pero compruebo que no es así, simplemente me dejo llevar y no me pregunto ya nada, me gusta viajar y pintar, ¿viajar es una motivación para pintar, o lo es pintar para viajar ?
Hace años escribí "no sé por qué pinto lo que pinto, ni qué digo con lo que pinto, tan siquiera si quiero decir algo con lo que pinto, quizá si lo supiera no lo pintaría, por eso cuando me lo pregunto, no me lo contesto, y así sigo, sin saber por qué pinto lo que pinto, sin saber por qué pinto, pero pinto". Sigo igual.
Entiendo cuando hablo del proceso creativo con otros artistas lo que me quieren decir, lo veo muy cercano a mí, pero al mismo tiempo distante, quizá esto que nos acerca y nos distancia es una búsqueda de lo mismo, pero con una manera distinta de llegar a ello. En mi caso no hay una preocupación previa antes de pintar, no trato de razonar por qué haré una cosa y no otra, me paro ante algo que me motive sin preguntarme más, ¿ me motiva?, me paro, lo capto y me lo llevo a casa en forma de apunte, cuadro o en su defecto foto. Digo en su defecto sí, considero que pintar de foto es copiar una imagen ya estática, sin vida ni sensaciones, sin embargo cuando trabajo al natural, cada pincelada dibuja un diario, en el que nada más ver el cuadro recordaré ese día, qué temperatura hacía, si corría el aire, si había mucho ruido de la calle o silencio, que personas se acercaron a curiosear, y qué preocupaciones asaltaban mi cabeza, si tenía tristeza o alegría, júbilo o desánimo, todo, todo esto estoy convencido se impregna en el cuadro de manera no premeditada. Entre los miedos que tengo cuando pinto es caer en la obviedad y en el recurso fácil, colores vivos expresan alegría, colores grises y neutros serenidad, trazos quebrados fuerza, curvos armonía...
De lo que llevo escrito quizá se podría deducir que mi proceso creativo comienza con una huida de explicaciones y con una elección no argumentada del tema que voy a pintar.
Hace poco, paseando por el Sur de Portugal, en la playa de Beliche, Sagres, y ante la contemplación de ese acantilado y playa virgen, me imaginé como sería en los tiempos en lo que no existía la fotografía, y para alguien que no supiera pintar o dibujar, contemplar tanta belleza y no poder de alguna manera llevársela. Sólo en su recuerdo persistiría ese paisaje infinito, ponerme en esa situación me pareció de una tristeza preciosa, el recuerdo, una imagen guardada en el cerebro. Y al pensar sobre esto, creo que dí una respuesta a por qué cuando pinto, hago la primera mancha del natural o de foto ( según el caso) y no vuelvo más a ni uno ni al otro en las sucesivas sesiones de trabajo, para que sea mi recuerdo quien termine el cuadro.
Es ese recuerdo el que dará un toque personal al cuadro, ante la observación de algo, todos veremos los mismo, pero no todos sentiremos lo mismo al mirarlo, ni tendremos la misma imagen al recordarlo.
Siempre me ha sorprendido los artistas que pegan un cambio radical en su obra, no tanto por esa transformación, sino por el tiempo que tarda en producirse, si ese tiempo es corto, su trabajo mentía antes o ahora. Es una opinión que me ha granjeado alguna disputa, pero que defiendo con firmeza, personalidad y obra van estrechamente ligados, y si es una tarea tan ardua cambiar un comportamiento, debiera de serlo una manera de hacer en tu obra.
Quizá por lo que voy explicando, esa huida de querer razonar y explicar lo que para mi es el arte, haga que mi trabajo parezca quedarse en algo simplemente estético, un gusto sin más por el tema elegido o por el hecho de pintar. Hay algo más, lo sé y lo percibo cuando pinto, de lo contrario no sufriría tantos cambios el cuadro, tantos borrones y marchas atrás, cabreos y disgustos. Ocurren más "cosas" cuando pinto, pero no es premeditado, lo que pinto lo pintamos yo y mis circunstancias y vivencias, y al final lo que queda es un resultado, que no tiene por qué transmitir menos que la obra de aquel que desde el inicio se plantea cada paso que da. La obra ahí queda, ante el expectador, explicar las obras es interferir en la experiencia que ella le produce." Hasta aquí el primer escrito.
Han pasado unos meses,,,y meses después, como ya esperaba no ha habido mucho cambios en mi manera de pensar, a mis constantes dudas respecto del proceso creativo y su utilidad o no de intentar escudriñarlo,se une que me siento reacio a escribir sobre ello. No me gusta saber la razón de tantas cosas.
Si cada cosa que nos pasa por la cabeza, hacer o decir, le pasamos filtros y filtros de ¿y por qué?, terminaríamos por encontrar más razones para no hacerlas que para hacerlas. En nuestra vida social le hallo más sentido, no todo lo que se nos ocurre podemos hacerlo, pues en muchos casos no sería bueno, hemos de contar con lo y los que nos rodean. Dar un abrazo a un ser querido es precioso, pero si no se hace al instante puede limitar su impulso de hacerlo.
En mi caso todo comenzaría preguntándome si la Pintura, que en este caso es mi " modo
de expresión " es realmente mi modo de expresión. Para ello sería bueno tener claro que quiero expresar, y no quiero saberlo, quiero sorprenderme conmigo mismo, mis cuadros están hechos para mí primero y luego para los demás y de nuevo volvemos a lo anterior, si
lo que quiero expresar es como soy, como me siento, como pienso, que opino de lo que tengo delante, se me ocurre que la escritura, o la palabra es sin duda la mejor manera de hacerlo, y no solo para mí, considero que para casi todo el mundo. Si lo que quiero expresar es mi lado más desconocido, interiorizar, dar ni lo que yo sé de mi mismo, ahí si encuentro más apropiada la pintura. Y es desconocido porque no lo conozco, a mí me gusta mirar mis cuadros y mirarlos como si no los hubiera hecho yo, el no saber nada de qué razón me ha hecho pintar eso, con ese encuadre, de esa manera, dando importancia a una cosa u otra, empastando más aquí o allá, tachando lo que más elaboré, para llevar la atencíón a otro lado que de primeras me resultaba sin importancia, la sorpresa, lo inmediato e improvisado, me parece mágico, ahí está un misterio que no quiero llegar a conocer,
Y ahora me cuestiono, y ¿ para qué expresarse de esta manera, si soy consciente de que dificilmente explica lo que pienso? A veces, y espero no ser el único al que le ha ocurrido esto, he pensado si dejar de pintar me vendría bien, mis amigos, escandalizados me han preguntado, " ¿Guille y qué harías?" y siempre respondo de la misma manera,,,cualquier otra cosa en la que poner cariño, quizá llevar un restaurantito en el que con cariño atender a pocos comensales,,,quizá para mi la pintura no es una manera de expresarme sino una manera de ser.
Cuando viajo siempre llevo mi material, me asusta la posibilidad de ver algo que quiera pintar y no llevarlo, algo que solo pueda pintar en ese momento y allí, , que sea tan impactante que me pida estar allí, y pintarlo ya, no recurriendo a la foto, que se queda tan vacía, tan hecha, sin aire, sin sonidos, y aunque casi todo lo que veo me gusta, como decía un catedrático que tuve " no hay malos temas, hay malos pintores", no todo me impacta, no siempre lo pinto, no todas las mujeres me impactan, aunque me gusten, no a todas me acerco, la posibilidad de llevarse una mala contestación o negativa ( que no es lo mismo ), ha de ser por algo que realmente merezca la pena. El comienzo de un cuadro,,,es una sensación,,, algo que me pide representarlo, y es igual de intuitivo que el final, en mi caso cuando ya estoy muy harto de poner tanto cariño al cuadro, todo lo que añada al cuadro y no lo haga con cariño me sobra. No sé si os sorprenderá que compare la pintura con las mujeres, pero cuando aconsejo a mis amigos que busquen un trabajo, que no les quite mucho tiempo para pintar,,,siempre les añado,,, se es pintor por pintar, no por vivir de la pintura, el mayor lujo que se puede permitir un pintor es dejar de pintar cuando quiera dejar de pintar y retomarlo cuando quiera, y no por necesidad, y termino añadiendo, pintar sin ganas, es como estar con una pareja sin ganas.
Quizá el resumen de mi intervención sería que no atiendo al proceso creativo, me interesa el resultado y me atrae que nada sea concreto, que ni el proceso, ni el resultado sean esperados, lo otro no me sorprende y me desencanta. Es estar desnudo antes de desnudarse.
"Jordi, buenos días, estoy aqui sentado mirando al infinito, escribiendo. Llevo días anotando cositas, pero Jordi no es lo mio la literatura, no quisiera que caso de que no esté a la altura de lo que pretendéis con este proyecto, te sientas en la obligación ya una vez hecho el contacto de contar conmigo, mi manera de proceder es otra. Te mando lo que he sido capaz de escribir. No soy de tirarme el rollo, y no quiero con esto decir que vosotros lo hagáis, me refiero a inventar para estar en sintonía con vosotros, vosotros tenéis esa linea de trabajo y esas preocupaciones, estáis en un proyecto precioso e interesantísimo que es de vuestro rollo, ¿lo es del mio?; no quiero que con esto pienses que tengo falta de interés o desánimo, pero me pregunto si cuadro.
Ante estas duda Jordi me dijo que adelante, y aquí está el fruto de mi esfuerzo. Y digo esfuerzo porque no quiero ponerle claves a mi pintura, ni modos, quiero que sea lo que yo no soy, ni nadie que viva en esa sociedad, libre. Todo lo que llevo leído vuestro me gusta en algunos casos y me inquieta en todos, aunque suena contradictorio con lo que ahora voy a decir, me gusta sentirme inquietado. Creo que es una pena descubrir mi proceso creativo, para algo que puede fluir sin ser interrogado, cuestionado, para al final terminar encasillado en,,,, "a este pintor se le podría incorporar a los pintores de proceso creativo tipo b, que partiendo de tal y cual,,,,luego desarrollan un tal y cual " o quizá en el tipo A, que,,,,,,
"Escribir un texto para explicar mi pintura, me resulta igual de complicado que contar como soy yo, pasan los años y me recuerdo pensando que la edad me daría respuestas a muchas preguntas, pero compruebo que no es así, simplemente me dejo llevar y no me pregunto ya nada, me gusta viajar y pintar, ¿viajar es una motivación para pintar, o lo es pintar para viajar ?
Hace años escribí "no sé por qué pinto lo que pinto, ni qué digo con lo que pinto, tan siquiera si quiero decir algo con lo que pinto, quizá si lo supiera no lo pintaría, por eso cuando me lo pregunto, no me lo contesto, y así sigo, sin saber por qué pinto lo que pinto, sin saber por qué pinto, pero pinto". Sigo igual.
Entiendo cuando hablo del proceso creativo con otros artistas lo que me quieren decir, lo veo muy cercano a mí, pero al mismo tiempo distante, quizá esto que nos acerca y nos distancia es una búsqueda de lo mismo, pero con una manera distinta de llegar a ello. En mi caso no hay una preocupación previa antes de pintar, no trato de razonar por qué haré una cosa y no otra, me paro ante algo que me motive sin preguntarme más, ¿ me motiva?, me paro, lo capto y me lo llevo a casa en forma de apunte, cuadro o en su defecto foto. Digo en su defecto sí, considero que pintar de foto es copiar una imagen ya estática, sin vida ni sensaciones, sin embargo cuando trabajo al natural, cada pincelada dibuja un diario, en el que nada más ver el cuadro recordaré ese día, qué temperatura hacía, si corría el aire, si había mucho ruido de la calle o silencio, que personas se acercaron a curiosear, y qué preocupaciones asaltaban mi cabeza, si tenía tristeza o alegría, júbilo o desánimo, todo, todo esto estoy convencido se impregna en el cuadro de manera no premeditada. Entre los miedos que tengo cuando pinto es caer en la obviedad y en el recurso fácil, colores vivos expresan alegría, colores grises y neutros serenidad, trazos quebrados fuerza, curvos armonía...
De lo que llevo escrito quizá se podría deducir que mi proceso creativo comienza con una huida de explicaciones y con una elección no argumentada del tema que voy a pintar.
Hace poco, paseando por el Sur de Portugal, en la playa de Beliche, Sagres, y ante la contemplación de ese acantilado y playa virgen, me imaginé como sería en los tiempos en lo que no existía la fotografía, y para alguien que no supiera pintar o dibujar, contemplar tanta belleza y no poder de alguna manera llevársela. Sólo en su recuerdo persistiría ese paisaje infinito, ponerme en esa situación me pareció de una tristeza preciosa, el recuerdo, una imagen guardada en el cerebro. Y al pensar sobre esto, creo que dí una respuesta a por qué cuando pinto, hago la primera mancha del natural o de foto ( según el caso) y no vuelvo más a ni uno ni al otro en las sucesivas sesiones de trabajo, para que sea mi recuerdo quien termine el cuadro.
Es ese recuerdo el que dará un toque personal al cuadro, ante la observación de algo, todos veremos los mismo, pero no todos sentiremos lo mismo al mirarlo, ni tendremos la misma imagen al recordarlo.
Siempre me ha sorprendido los artistas que pegan un cambio radical en su obra, no tanto por esa transformación, sino por el tiempo que tarda en producirse, si ese tiempo es corto, su trabajo mentía antes o ahora. Es una opinión que me ha granjeado alguna disputa, pero que defiendo con firmeza, personalidad y obra van estrechamente ligados, y si es una tarea tan ardua cambiar un comportamiento, debiera de serlo una manera de hacer en tu obra.
Quizá por lo que voy explicando, esa huida de querer razonar y explicar lo que para mi es el arte, haga que mi trabajo parezca quedarse en algo simplemente estético, un gusto sin más por el tema elegido o por el hecho de pintar. Hay algo más, lo sé y lo percibo cuando pinto, de lo contrario no sufriría tantos cambios el cuadro, tantos borrones y marchas atrás, cabreos y disgustos. Ocurren más "cosas" cuando pinto, pero no es premeditado, lo que pinto lo pintamos yo y mis circunstancias y vivencias, y al final lo que queda es un resultado, que no tiene por qué transmitir menos que la obra de aquel que desde el inicio se plantea cada paso que da. La obra ahí queda, ante el expectador, explicar las obras es interferir en la experiencia que ella le produce." Hasta aquí el primer escrito.
Han pasado unos meses,,,y meses después, como ya esperaba no ha habido mucho cambios en mi manera de pensar, a mis constantes dudas respecto del proceso creativo y su utilidad o no de intentar escudriñarlo,se une que me siento reacio a escribir sobre ello. No me gusta saber la razón de tantas cosas.
Si cada cosa que nos pasa por la cabeza, hacer o decir, le pasamos filtros y filtros de ¿y por qué?, terminaríamos por encontrar más razones para no hacerlas que para hacerlas. En nuestra vida social le hallo más sentido, no todo lo que se nos ocurre podemos hacerlo, pues en muchos casos no sería bueno, hemos de contar con lo y los que nos rodean. Dar un abrazo a un ser querido es precioso, pero si no se hace al instante puede limitar su impulso de hacerlo.
En mi caso todo comenzaría preguntándome si la Pintura, que en este caso es mi " modo
de expresión " es realmente mi modo de expresión. Para ello sería bueno tener claro que quiero expresar, y no quiero saberlo, quiero sorprenderme conmigo mismo, mis cuadros están hechos para mí primero y luego para los demás y de nuevo volvemos a lo anterior, si
lo que quiero expresar es como soy, como me siento, como pienso, que opino de lo que tengo delante, se me ocurre que la escritura, o la palabra es sin duda la mejor manera de hacerlo, y no solo para mí, considero que para casi todo el mundo. Si lo que quiero expresar es mi lado más desconocido, interiorizar, dar ni lo que yo sé de mi mismo, ahí si encuentro más apropiada la pintura. Y es desconocido porque no lo conozco, a mí me gusta mirar mis cuadros y mirarlos como si no los hubiera hecho yo, el no saber nada de qué razón me ha hecho pintar eso, con ese encuadre, de esa manera, dando importancia a una cosa u otra, empastando más aquí o allá, tachando lo que más elaboré, para llevar la atencíón a otro lado que de primeras me resultaba sin importancia, la sorpresa, lo inmediato e improvisado, me parece mágico, ahí está un misterio que no quiero llegar a conocer,
Y ahora me cuestiono, y ¿ para qué expresarse de esta manera, si soy consciente de que dificilmente explica lo que pienso? A veces, y espero no ser el único al que le ha ocurrido esto, he pensado si dejar de pintar me vendría bien, mis amigos, escandalizados me han preguntado, " ¿Guille y qué harías?" y siempre respondo de la misma manera,,,cualquier otra cosa en la que poner cariño, quizá llevar un restaurantito en el que con cariño atender a pocos comensales,,,quizá para mi la pintura no es una manera de expresarme sino una manera de ser.
Cuando viajo siempre llevo mi material, me asusta la posibilidad de ver algo que quiera pintar y no llevarlo, algo que solo pueda pintar en ese momento y allí, , que sea tan impactante que me pida estar allí, y pintarlo ya, no recurriendo a la foto, que se queda tan vacía, tan hecha, sin aire, sin sonidos, y aunque casi todo lo que veo me gusta, como decía un catedrático que tuve " no hay malos temas, hay malos pintores", no todo me impacta, no siempre lo pinto, no todas las mujeres me impactan, aunque me gusten, no a todas me acerco, la posibilidad de llevarse una mala contestación o negativa ( que no es lo mismo ), ha de ser por algo que realmente merezca la pena. El comienzo de un cuadro,,,es una sensación,,, algo que me pide representarlo, y es igual de intuitivo que el final, en mi caso cuando ya estoy muy harto de poner tanto cariño al cuadro, todo lo que añada al cuadro y no lo haga con cariño me sobra. No sé si os sorprenderá que compare la pintura con las mujeres, pero cuando aconsejo a mis amigos que busquen un trabajo, que no les quite mucho tiempo para pintar,,,siempre les añado,,, se es pintor por pintar, no por vivir de la pintura, el mayor lujo que se puede permitir un pintor es dejar de pintar cuando quiera dejar de pintar y retomarlo cuando quiera, y no por necesidad, y termino añadiendo, pintar sin ganas, es como estar con una pareja sin ganas.
Quizá el resumen de mi intervención sería que no atiendo al proceso creativo, me interesa el resultado y me atrae que nada sea concreto, que ni el proceso, ni el resultado sean esperados, lo otro no me sorprende y me desencanta. Es estar desnudo antes de desnudarse.
31 de Agosto, el Proceso se Procesa.
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Anónimo
El Proceso se Procesa.
Siguiendo las recomendaciones de Jordi, abro este nuevo Post para coordinar la primera Cumbre del Proceso.
Yo hace unos 2 meses que vivo en el Empordà, y propongo esta fantástica comarca para la cena.
Aquí hay una luz muy especial..
Seria genial si aparecen más propuestas o lugares, en todo caso yo os explico lo que conozco des de hace poquito:
Vivo en Sant Jordi Desvalls, a unos 20minutos de Girona, y a 20 minutos del mar.
He marcado lugares cercanos a mi zona:
A 10min de mi casa han montado este chillaout y Ton es quien regenta el local (podemos montar lo que sea allí !): muy buen rollo
Podeis ver su facebook abierto justamente hoy: https://www.facebook.com/groups/424788350906730/
Más arriba, podemos ir a las playas de L´Escala, L´Estartit o Sant Pere Pescador.
Recomiendo esta última por que sé de un atajo que nos lleva a 10 mts del mar, en una zona bastante solitaria.
Para cenar tranquilamente y hablar toda la noche en medio de un bosque, sin duda:
http://massorrerjazzbar.com/ en Torroella de Montgrí, encantador !
Y si alguien desea conocer la casa museo de Dalí en Cadaqués..
o el Parc Natural dels Aigüamolls de l´Empordà..
Enrique Flores
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Anónimo
Hola,
Me gustaría presentaros a Enrique. Me parece y sinceramente apetece que esté al tanto de este proyecto. Creo que su aportación puede ser formidable.
Podemos ver cosas suyas en http://www.4ojos.com/index.swf
Abrazos para todos,
Luis
Picasso y el proceso creativo
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Unknown
Vamos allá, y vamos a hacer caso
a Jordi y a abrir más fuegos, a ver si lo conseguimos entre todos. En proceso de lectura de “Conversaciones con Picasso” de Brassï, lectura de verano, que
estoy disfrutando un montón y fundamental para la asignatura de vanguardias que
imparto al año que viene. Dice
Picasso sobre su proceso creativo: “No sé
nada…las ideas son simples puntos de partida. Es raro que las pueda expresar
tal y como me vienen a la mente. En cuanto me pongo a trabajar me surgen otras
en la punta de la pluma. Para saber lo que se quiere dibujar, hay que empezar a
hacerlo. Si surge un hombre, hago un hombre. Si surge una mujer, hago una
mujer… Dice un refrán español: “Si tiene barba es un hombre; si no tiene barba
es una mujer”. O, en otra versión: “Si con barba, San Antón; si no, la Purísima
Concepción”. Es un refrán formidable, ¿verdad? Cuando estoy delante de una hoja
en blanco me ronda a la cabeza todo el tiempo…Lo que surge, independientemente
de mi voluntad, me interesa más que mis ideas” . Año 1943, Picasso tenía 62
años cuando escribió esto, es evidente que sí sabía, que no partía de la nada,
pero Picasso era honesto en su reflexión, pues estaba dentro del discurso de
las Vanguardias. Centrado en el propio hacer, en el propio placer de lo
procesual (Javier Díez, artista plástico y mi director de tesis, ha hablado
mucho sobre lo procesual en las Vanguardias). El propio placer de hacer y de
experimentar el hecho creativo, centrado también en la materia. Unas líneas más
adelante dice Brassaï de Picasso: “La seducción de la materia ha tenido siempre
una importancia primordial en su creación”. Creo que todos los que nos hayamos
enfrentado en algún momento a la creación artística hemos experimentado la
“seducción de la materia”.
Pero esta cuestión, que centra el
acto creativo en el propio hacer, está en la misma dirección del “no busco,
encuentro”. Básicamente, Picasso, con esa reflexión sobre su proceso creativo,
estaba expresando un cambio de rumbo en los procesos creativos. En el
Renacimiento, se partía del objeto para el estudio de la realidad, era el
objeto el punto de partida (de ahí la perspectiva lineal); en las Vanguardias,
era el sujeto el punto de partida, es decir, que el tamiz por el que pasaba el
estudio de la realidad era el propio sujeto, era la mirada subjetiva, la propia
experiencia del artista con el hecho creativo fue lo que marcó el giro, de ahí
que la realidad se dejara a un lado, y fuera el mundo del artista, su propia
subjetividad lo que se puso en valor, de ahí los múltiples “ismos” y corrientes
artísticas.
Picasso fue el protagonista de
ese giro. Picasso es para mí, el gran intelectual del siglo XX, el gran
creador, porque su método, sus modos y modelos de crear trascendían el propio
hecho pictórico, proponía y plateaba nuevos modelos de conocimiento, se
inauguraba una nueva episteme. Picasso era más que un artista, era un creador,
aunque puedan parecer iguales los conceptos no lo son exactamente, porque
pueden concurrir o no.
Entiendo yo la creación como una
vía de conocimiento, una experiencia de vida, como ya dije en las primeras palabras
que escribí en el blogg: Es como un líquido que toma la forma del recipiente
en que se vierte. Hay poesía de pintura, de literatura, de música, de
escultura, de arquitectura… Habrá incluso una actitud poética que no se
materialice en nada sino en un procurar estarse ante las cosas con una posición
de aprendizaje, de pregunta, de perplejidad… En los doce años que estuve pintando sin parar, probé con todo lo que
se me cruzaba, óleo, témpera, acuarela, pastel, acrílico, encáustica, fresco,
era una búsqueda que no podía parar y de ahí, me fui a la escritura y a la
investigación. Pienso ahora, como dicen las anteriores palabras, que eso de la
creación lo vivo yo como ese líquido que se llama curiosidad y perplejidad y
que, realmente, me da igual la forma que tome, si de pintura, de escritura o de
querer… En definitiva, es una posición ante la vida, es un posicionarse ante la
experiencia de la vida que a cada uno se nos regala y que cada uno decimos con
que intención queremos vivirla. Y en esa dirección creo, que la intencionalidad del artista es lo que
determina el porqué de su proceso creativo, en ese proceso de autoconocimiento,
de autoexplicarse y de mostrarse al mundo y darse a los demás o qué dejamos de
nuestro paso por aquí.
Picasso, trabajador incansable,
no se ahorró ni un solo camino en la formación y desarrollo de su propio
talento creativo, pasó por todas las etapas y todas las fases, pasó por todas
las etapas posibles, de una a otra con total naturalidad y con una valentía infinita.
Y así pudo abandonarse, abandonarse a la nada porque partía del todo. Es un
verdadero placer abandonarse al gozo del hecho creativo, pero el hecho de hacer
en sí, de centrarse en el hacer puede quedarse en eso, en la nada del hacer (en
el “refreir” apoyado en el discurso que apoya a la “nada”, el pastiche, como
fundamentalmente pasó en la posmodernidad, y de lo que intentaré hablaré más
adelante); o en la inmensidad de la conquista de la horizontalidad, y el alivio
del ingreso en la humanidad, siguiendo las palabras de Jordi Díez.
The long and winding road
Publicat per
Unknown
The Beatles. Me transmutaron la primera vez que los escuché -cuando ya se habían separado hacía unos años- y yo tenía 11 años. Y esta canción, con este pedazo de título, con esa melodía, con aquellos arreglos.... es mi oración. El camino, la senda, son dos palabras que en mi cabeza me llevan al método. Y el método al método cartesiano (Descartes) y el nacimiento del pensamiento moderno. Y, la Ciencia, tal como la conocemos hoy, que nace precisamente ahí en ese tiempo, encarnado en el filósofo francés bretón(no sé si normando). Y el paradigma de la ciencia racionalista, positivista, que cae en barrena poco despues de la Segunda Guerra Mundial. Y el arte, ahí, acompañado de la historia (que tanto daño ha hecho a los estudiantes que hemos tenido de estudiar historia del arte en primaria y secundaria). El arte se hacía artefacto y no tenía ningún interés para los estudiantes. De hecho, para mi era lo peor que me podía pasar: estudiar historia del arte en COU. Horrible. Copié todo lo que pude y más, hasta en la selectividad. Pero... "on/in my road", el arte llegó de otra manera, con la música, interpetando sin saber nada, sin profesor, con el pop en los ochenta en madrid, tocando en la post-movida madrileña. Y a partir de ahí, la danza, (díos mio, el dia que lo descubrí a través de J. C Santamaría -Premio Nacional de Danza, mucho después!!!!!!), y luego el teatro y el cine europeo (no sé nada de cine, qué le voy a hacer, es lo que veo desde hace tiempo) y ahora en este blog con artisticas plásticos, escultores y otros. Sí, aquí, en este blog hay un "carrefour" un "crossing", un cruce, un "encreuament", (ya me gustaría dominar así el inglés, el francés y el catalán) in my road, camino, camí, chemin.
Trataté de darle una vuelta a todo esto y devolveros qué podemos hacer en la Universidad Nebrija. Ahora mismo no lo tengo muy definido, pero creo que eso va ir configurando a lo largo de nuestros paseos "on the road". Yo, como Raquel estoy muy interesado en "luchar" (no puede haber otra palabra mejor) en que esto sea ciencia o que tenga el reconocimiento académico. No es fácil y hay fuerzas centrífugas para que esto no lo traspase, pero juntos, con vuestra colaboración es algo que podemos al menos intentarlo.
¿lo del encuentro a finales de agosto es seguro? Ya me decís algo al respecto
Que tengais buen día,
J. Arturo Rubio Arostegui
Hola Guillermo
Publicat per
Unknown
Me uno a este blog, a través de mi compañera y amiga en la Universidad Nebrija, Raquel Caerols. El blog y sus contenidos me interesan y, una vez acabe con este final de curso, intenso y sin respiro posible, le dedicaré algún comentario más académico.
La primera vez que entré en el blog me quedé con el nombre del pintor Guillermo Oyagüez. No sé si él me conoce o reconoce, pero yo a él sí. Su padre, Félix Oyagüez, fue mi profesor en 6º, 7º y 8º de la EGB. Y claro eso no puede pasar desapercibido, sobre todo a los que le tuvimos cerca. Su padre, Don Félix, fue determinante en mi formación a muy temprana edad. Era, ya se jubiló hace unos pocos años, muy exigente y a veces, duro en las formas, pero a mí me produjo un gran impacto los años que le tuve de profesor. Entendí con él que la exigencia era una forma de cariño y ahora lo veo más claro con mis hijos y con mis alumno/as. Le recuerdo en un laboratorio de química en aquellos años del post-franquismo y que tras un incidente en el que me dijo que mi cuaderno de prácticas de laborario era muy malo, me sentó tan mal que en un fin de semana me dediqué a pasar a máquina (Olivetti) - con 12 años- todo el cuaderno y a redibujar las figuras y dibujos del cuaderno. No podía soportar que me pusiera en evidencia de esa manera: la exigencia y la responsabilidad de hacer un trabajo decente eran superiores ya a la vaguería natural de la pre-adolescencia.
Un día, cuando acababa de publicar mi primer libro -que era mi tesis doctoral, premiada en un concurso nacional- me encontré a Mari-Angeles, madre de Guillermo y mujer de Don Félix. En ese momento me acordé que le tenía que hacer llegar el libro porque de alguna manera -y ya habían pasado muchos años- él había contribuido a que yo fuera doctor y al premio. Quedé nuevamente con ella y se lo dediqué en la portada con todas las letras que pude meter en la página. No he sabido su reacción cuando él se encontrase con "eso", pero me puedo imaginar un sentimiento profunda satisfacción por EDUCAR a un alumno e indicarle la senda del rigor en el trabajo académico.
Recuerdo a Guillermo de pequeñito en el colegio de Las Matas y a su hermano Alfredo, que iba un curso por detrás de mí. Luego con los años me enteré que pintaba, pero no esperaba que de alguna manera Don Félix o alguno de sus hijos se volviera a cruzar en mi vida.
Qué curioso que un blog, que este blog, te lleve a estos recuerdos tan importantes en la vida. Tengo la sensación de que compartir este espacio con vosotro/as será también algo importante en mi vida.
Saludos,
Un abrazo para tu padre, Guillermo
J. Arturo
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